Según el recién publicado Perfil Migratorio de Paraguay, 1870, año del fin de la guerra de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay) contra Paraguay, es una fecha crucial en cuanto a la repoblación de este país sudamericano sin salida al mar. Con una cifra de víctimas mortales superior a 300.000 y una economía en ruinas, los gobiernos de la posguerra se centraron en la colonización agrícola con inmigrantes para así reconstruir el sector primario de producción.
No obstante, con esta política no se consiguió atraer a los flujos migratorios europeos deseados, siendo este 100 veces menor en Paraguay que en los países ganadores, sobre todo en Argentina y Brasil, y, en menor grado, en Uruguay. A la necesidad de repoblar el país se sumó un drástico aumento de la emigración al otro lado de la frontera, en especial a Argentina.
Si bien se trata de una tendencia que ha continuado hasta el día de hoy, Paraguay ha recibido pequeños grupos de migrantes europeos y norteamericanos que han dejado su impronta a través del establecimiento de importantes colonias y ciudades agrícolas y de la integración social y cultural en la población paraguaya.
La anarquía, la inestabilidad política, guerras civiles y una dictadura dilatada y muy represiva en gran parte del siglo XX, han sido factores decisivos en el aumento de los flujos migratorios, expandidos a otros países de la región y allende, a saber: Estados Unidos, España, Italia y Francia.
A mediados de la década de los 60, los brasileños conformaban el único y principal flujo de inmigrantes en Paraguay. Su importancia residía en el impacto de la consolidación de un modelo de producción agrícola y ganadera de alta tecnología que no precisaba de mucha mano de obra.
Este modelo, asociado a las grandes sociedades transnacionales dedicadas a las exportaciones de cereales y carne, solo ha servido para intensificar los flujos de emigración más recientes, impulsados principalmente por la expansión simultánea de un mercado laboral muy informal, caracterizado por el subempleo y el desempleo, y que afecta sobre todo a jóvenes y mujeres.
El Perfil Migratorio aborda el modo en que la emigración en Paraguay está influenciada por las fluctuaciones del desarrollo económico y de los mercados laborales de los países de destino. Eso explicaría cómo la crisis económica de Argentina, en la década de los 90, junto con la restrictiva política de inmigración de la Unión Europea ha causado elevados niveles de vulnerabilidad entre los migrantes paraguayos y, en última instancia, el retorno o repatriación de grupos relativamente numerosos.
No obstante, nada de esto ha cejado en el deseo de los paraguayos de emigrar tan pronto como las condiciones en estos países muestren los primeros síntomas de recuperación. Aun así, la población migrante sigue siendo muy vulnerable a percibir bajos salarios, a una situación irregular y a condiciones de empleo precarias.
Tal y como señala la publicación, la política de regularización aplicada en Argentina desde el año 2000 ha sido un factor significativo que ha mejorado la situación de los migrantes paraguayos en el país.
En similar condición de irregularidad se encuentra en el país un número indeterminado de inmigrantes, sobre todo de los más recientes. Las debilidades, la ineficiencia y las malas prácticas vigentes por largos años en los órganos oficiales responsables de las políticas y medidas administrativas migratorias en el Paraguay, han contribuido a esa situación. En los tres últimos años se empiezan a percibir ostensibles cambios en los mismos de manera que los controles, los registros y la expedición de documentos de residencia temporaria y permanente han comenzado a mejorar.
Las cifras ajustadas más recientes de emigración paraguaya, obtenidas de diversas fuentes, permiten estimar a inicio de 2010 en alrededor de 777.000 el total de emigrantes actuales, representando casi el 12% de la población total proyectada al 2010, mientras que el último recuento censal del año 2002 indicaba la presencia de poco más de 173.000 extranjeros que representaban el 3,4% de la población total censada ese año. Durante la reciente década, han arribado al país nuevos flujos de inmigrantes de origen libanés, chino, coreano, brasilero, vinculados a la actividad comercial fronteriza con el Brasil, en particular en Ciudad del Este, Pedro Juan Caballero, Saltos del Guairá, cuyos impactos cuantitativos podrán dimensionarse con el Censo de 2012.
Las actuales corrientes de migración y las nuevas condiciones políticas e institucionales que las enmarcan en la región y en el mundo, exigen una revisión de la legislación, la política y las instituciones responsables de la migración en el Paraguay. La creciente visibilidad de las organizaciones paraguayas de emigrantes en los países de destino, la conciencia que asumen sobre el poder de sus remesas (casi 12% del valor en divisas de las exportaciones en 2009) y la presión que ejercen en reclamo de mejoras en su situación económica, laboral, social y jurídica y del reconocimiento de sus derechos humanos, se suman hoy día a esa expectativa.
Los Perfiles Migratorios, financiados a través del Fondo de Desarrollo de la OIM, son elaborados en estrecha colaboración con entidades gubernamentales que se ocupan de asuntos relacionados con la migración. Son concebidos como herramientas que permiten a los gobiernos identificar y comprender las realidades migratorias de sus países, así como las necesidades de desarrollo de políticas y estrategias, tanto a nivel regional como nacional, para una buena gestión de la migración.
En Sudamérica, la OIM ha realizado los Perfiles Migratorios de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Uruguay, Paraguay y Venezuela, y actualmente finaliza el de Perú.
FUENTE: OIM
FOTO: Portada del informe
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