El ex presidente egipcio Hosni Mubarak fue condenado este sábado 2 de junio de 2012 a cadena perpetua por complicidad en la muerte de manifestantes durante las protestas que concluyeron con su salida del poder el año pasado. Con la dura sentencia termina una época, que se extendió por tres decenios, en que el país fue gobernado como un feudo personal.
Mubarak, primer líder árabe en ser enjuiciado por su propio país, permaneció en silencio dentro de una jaula en la sala del tribunal sus dos hijos se veían nerviosos y tenían círculos oscuros alrededor de los ojos. Su hijo mayor, Alaa, susurraba versículos del Corán. Todavía está por verse si la sentencia calmará las tensiones que se viven ante una divisiva segunda ronda de elecciones presidenciales que enfrente al último primer ministro de Mubarak contra un candidato de la Hermandad Musulmana.
Mubarak y sus dos hijos — Gamal y Alaa — fueron absueltos de cargos de corrupción, pero los hijos aún enfrentan otro juicio por cargos de insider trading. El ex ministro del interior Habib-el-Adly fue sentenciado también a cadena perpetua por las muertes de los manifestantes. Otros seis funcionarios de seguridad fueron absueltos.
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El juez Ahmed Rifaat hizo una enérgica declaración antes de pronunciar sentencia. Mubarak y sus co-acusados estaban en una jaula de hierro. Rifaat describió la era de Mubarak como "30 años de oscuridad" y de "pesadilla oscura" que concluyó solamente cuando los egipcios se alzaron para demandar cambios.
En ausencia absoluta de fuerzas de seguridad, los congregados han cantado consignas como "El pueblo quiere ejecutar a Mubarak" o "Nulo", en referencia al fallo del Tribunal Penal de El Cairo que ha absuelto al exmandatario y a sus hijos, Alaa y Gamal, de los cargos de corrupción al haber prescrito.
Miles de policías antimotines acordonaron el edificio para impedir que manifestantes y familiares de las víctimas se acercasen demasiado. Centenares se mantuvieron en las afueras, ondeando banderas egipcias y demandando "retribución". Algunos colocaron una fotografía de Mubarak en el suelo y la pisotearon.
Rifaat, que presidía su última sesión en la corte antes de retirarse, dijo que Mubarak y el-Adly no intervinieron para frenar las muertes durante los 18 días de protestas populares, que fueron reprimidas violentamente por las fuerzas de seguridad. Más de 850 manifestantes resultaron muertos, la mayoría a tiros, en El Cairo y otras ciudades.
Miles protestan contra el fallo de cadena perpetua
Decenas de miles de egipcios se han concentrado en la plaza cairota de Tahrir, cuyos accesos han cerrado, para mostrar su ira hacia el fallo que este sábado ha condenado a cadena perpetua al expresidente Hosni Mubarak y al exministro del Interior Habib al Adli, y ha absuelto a seis de sus colaboradores. Los manifestantes han instalado vallas y alambradas para evitar el paso del tráfico rodado en todos los accesos a la emblemática plaza, donde ha aumentado el número de personas al atardecer.
La indignación en Tahrir también se ha enfocado hacia los seis asesores de Al Adli en el Ministerio del Interior, que fueron absueltos por el asesinato de manifestantes. Uno de los puntos de mayor tensión en Tahrir es el comienzo de la calle Mohamed Mahmud, que lleva hasta el Ministerio del Interior, que fue escenario de una sangrienta batalla con la policía en noviembre de 2011.
Para impedir que nadie se dirija al ministerio para buscar la confrontación con las fuerzas de seguridad se han formado cadenas humanas que impiden la entrada en esa calle. "No queremos problemas. Tenemos que protestar en la plaza y hacer oír nuestra voz por esta sentencia injusta e ilegítima", ha dicho Mohamed Alaa Mahfuz, uno de los voluntarios de la cadena humana.
FUENTES: VOA y RTVE
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